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Me quiero a mi mismo

Empiezo a quererme más, gracias a ti” me dijo una persona a la que puede ayudar.

Desde el momento en que nacemos, vivimos con una misión, la de aprovechar nuestra vida como una gran oportunidad, la única, para ser felices lo más posible durante toda su duración. ¿Será que la vida es lo que más tenemos y el bien más grande por cuidar?

Nunca me cansaré de subrayar cuanto sea importante recordar, día tras día, el valor que tiene nuestra existencia y que cada día que no aprovecharemos de ella será un poco felicidad no vivida.
En las última semana, durante mis vacaciones y en las situaciones más informales, muchas conversaciones han tocado este tema.

 

Desarrollo Personal y Familiar, Daniele Vasta

La persona que ayudé a quererse más no creo que haya empezado a hacerlo gracias a mi, más bien habrá ‘vuelto’ a hacerlo gracias a mi ayuda.
Estoy convencido de que desde recién nacidos, y de pequeños, aunque de manera no consciente, conseguimos hacer cosas para querernos mucho. Vamos a lo nuestro, buscamos placeres inmediatos, y no inmediatos, y tenemos nuestras estrategias para conseguir aquello que deseamos.
Hacemos todo esto porque de forma innata tenemos el objetivo de estar bien, de darnos placer. Tenemos la ilusión y la confianza de poder conseguir todo lo que queremos, como si el mundo estuviera en nuestras manos.

Con los años la confianza, la ilusión, el objetivo del bienestar vienen menguados por las experiencias negativas, por las creencias,  por el auto-sabotaje, por los la ‘reglas sociales’, por la entrega del ‘timón de nuestra felicidad’ a una pareja, a un jefe, a los padres, y todo se vuelve más complicado. Entonces es cuando olvidamos de querernos, cuando abandonamos nuestra ‘misión’.
A veces solemos hacerlo con una cierta frecuencia, volvemos a querernos, nos olvidamos y volvemos otra vez a querernos.
Tal vez sea inevitable, pero lo que es cierto es que eso implica un desgaste de energía notable y unos efectos imprevisibles, hasta que se manifiestan de forma contundente.

Lo bonito del quererse, es que hay muchas maneras, diferentes cuantas sean las personas en el mundo. Cuando nos queremos sólo tenemos que sentirnos serenos con nuestras conciencia, acordes con nuestros valores humanos y con los principios que derivan del amor hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Recibir las gracias por haber sido participe de un proceso tan importante, alimenta mi ilusión, mi confianza, participa en mi misión, y me ayuda para que pueda quererme más a mi mismo, ayuda mi misión personal.

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