Blog

Bullying, una mirada sobre el fenómeno

El acoso escolar es un problema que, desde hace ya muchos años, va creando malestar en niños, niñas, adolescentes, en sus respectivas familias y en los educadores, etc. Es cierto que el acoso no se da sólo en situaciones escolares, sino también en espacios extra escolares por lo que puede ser más cómodo definirlo usando la palabra inglesa bullying, palabra que hace referencia también al acoso que se da fuera de la escuela.

¿Qué es bullying?
¿Qué NO ES bullying?
¿Qué hace el bullying?
¿Cómo detectarlo?
¿Cómo pueden actuar los padres?
¿Cómo podría actuar la escuela?
Recursos

 

¿Qué es bullying?
Podemos considerar el bullying como un tipo de violencia (física, psicológica, verbal) y como una forma de expresión de malestar. En principio, es un síntoma de algo que no va bien en un individuo, o en un grupo. Es un acoso que se hace de manera sistemática y reiterada entre pares que tienen una cierta obligación di convivencia. El bullying se hace de manera intencional con el objetivo de intimidar y de someter a una víctima elegida. Se da a través de la construcción de unas relaciones de poder asimétricas. Aunque no se trata de una asimetría real, así la percibe el que se encuentra en una situación de inferioridad y que no consigue defenderse.

El bullying es una exposición voluntaria a la humillación que crea en el acosado una sensación de desprotección dado que todos los actos se hacen delante de unos testigos (defensores, partidarios, seguidores etc.).

Acoso, bullying

¿Qué NO ES bullying?

No son manifestaciones de bullying aquellas situaciones que son son espontaneas en niños y adolescentes, como por ejemplo una pelea puntual entre amigos, o entre equipos deportivos, no recibir una invitación a una fiesta u a otro evento, atribuirse apodos entre compañeros o recibir una broma o un chiste que en caso de no ser bien recibido implica unas disculpas.

¿Qué hace el bullying?

El bullying crea un dolor psicológico, emocional y físico (más acentuando en el caso de violencia física) que pone en riesgo las bases de la salud del individuo (salud emocional, física y psicológica). Crea confusión, silencio  y puede llegar a crear mucha soledad.

¿Cómo detectarlo?

La persona acosada suele tener cambios en la conducta. Una primera reacción puede ser el quererse guardar todo para sí, encerrarse en sí mismo. No quiere avergonzar a su familia, hasta puede llegar a sentirse responsable de lo que le está pasando y creer que tienen razón en tratarle así (“soy gordo”, “soy así de…”, “soy yo el diferente y me lo merezco”). Pueden darse cambios en el sueño, con pesadillas, y en la alimentación. Pueden aparecer cambios en el humor y cambios emocionales (tristeza, llanto inmotivado, irritabilidad, más agresividad, ansiedad). En cuanto a las relaciones sociales, pueden aparecer negativas a la hora de relacionarse con los compañeros y esa conducta de evitación puede darse también hacia la escuela. Por este motivo la persona acosada puede estar menos motivada para ir a la escuela, buscando excusas para ello. La conseguencia puede ser el ausentismo y la bajada del rendimiento escolar. Otros signos que pueden llamar la atención del adulto son posibles hematomas, rasguños y también la pérdida o el deterioro de pertinencias escolares o personales (vestidos, material escolar, etc.).

¿Cómo pueden actuar los padres?

En el caso de acoso, sea que se trate de bullying escolar o extraescolar, de cyberbulliyng u de otro tipo de acoso, los padres deberían representar el papel de aliados, personas en los que se puede confiar y que no están ahí para juzgar o castigar, sino para comprender el malestar y evitar que eso vuelva a darse en futuro. Cuando los padres se muestran interesados en lo que está pasando con su hijo o hija, es más fácil poder confiar y hablar con ellos de las causas del sufrimiento.
Para ello, necesitan tener un muy buen nivel de escucha activa, compasiva, un muy buen nivel de empatía y haber desarrollado buenas habilidades emocionales. Cuando se den estas condiciones ellos mismos pueden volverse un ejemplo positivo, una actitud a imitar . 
Los padres tienen un papel trascendental para evitar que el hijo se culpabilice de las violencias sufridas. Junto con su hijo, pueden pensar en las causas de lo ocurrido. El acto de 'pensar juntos' es un recurso muy útil para dar apoyo y para que el hijo se sienta apoyado, para poder planificar conjuntamente las acciones dirigidas a la solución del problema (por ejemplo: hablar con los familiares del acosador, con los referentes escolares u otros que pueden ayudar).
La ayuda de un terapeuta es necesaria cuando los padres están desorientados sobre cómo actuar con el hijo, cuando se sienten desbordados por la ansiedad  y la preocupación y no se sienten capacitados para contener el malestar del hijo. En estos casos el apoyo es útil para rebajar la ansiedad, los miedos, canalizar la rabia y la posible culpa; también puede tener efectos positivos para la disminución de la ansiedad del hijo. En otros casos es el hijo el que puede beneficiarse directamente del apoyo de un terapeuta, para encontrar la manera de expresar su malestar, para asociar las emociones con los acontecimientos, para lidiar mejor con el sentido de culpa o para que esté sostenido emocionalmente.

¿Cómo podría actuar la escuela?

Es necesario evaluar la complejidad de la situación sin emitir juicios precipitados. Una vez entendidas las dinámicas, las características de los actores implicados, y de los entornos interesados, es necesario trabajar junto con padres y docentes, sin culpabilizar a nadie y buscando de manera conjunta las soluciones al problema. Es importante tener mucho cuidado en respetar la confidencialidad. El adulto necesita ganarse la confianza de quién denuncia y del acosado, tiene que saber escuchar, recoger y comprender el sufrimiento que está detrás de la denuncia. Con respecto al agresor, es importante hacerle saber, de manera clara, que los actos violentos tienen que cesar inmediatamente y que se le pide un cambio de actitud. A menudo se dan sanciones, es importante que éstas tengan un objetivo reparador, educativo y que no creen nuevas humillaciones y victimizaciones desde el poder de la autoridad. Si así fuera podrían ser percibidas como la activación de un nuevo ciclo de acoso, donde el acosador ahora se vuelve acosado, en una nueva asimetría de poder.

Padres y AMPAs pueden solicitar sesiones informativas/taller contactando con Daniele Vasta

Recursos:

Bullying. Cómo prevenir e intervenir en situaciones de acoso escolar (libro) de María Zysman.

Teléfono Infancia Responde 116 111 116 111

Utilizamos cookies propias y de terceros para asegurar a nuestros visitantes la mejor experiencia en este sitio web así como para analizar su tráfico de manera anónima. En ningún caso recopilamos información personal que pueda identificar a los visitantes en modo alguno. Si continúas utilizando este sitio web asumiremos que estás de acuerdo pero, hasta que no nos lo digas expresamente y en cumplimiento del RGPD te seguiremos mostrando este mensaje.

Para obtener más información sobre las cookies que utilizamos y cómo eliminarlas, puedes ver nuestra Política de Privacidad y Aviso legal.