Sobre mi

Curioso, apasionado, entregado, determinado, resiliente, con esperanza e ilusión.
Asombrado por la vida, por tantas bellezas y guiado por aquella ‘película en color’, mí película, que me he estado construyendo paso a paso.

Lo confirma quien ve mi actitud a la hora de convivir con enfermedades crónicas, que por suerte no me impiden poder seguir trabajando en lo que más me gusta, hacer que las personas vivan mejor.

Te cuento algo más de mi, tal vez coincidimos en algún aspecto o puede que hasta te sirva.

Desde muy pequeño mi frase preferida era “algo vamos a conseguir”.
La solía decir cuándo mis deseos se chocaban con el realismo-pesimismo de los adultos y sus «y si…?”.
Nunca me he dado por vencido, más bien he intentado tener siempre esperanza y a la vez realista a la hora de reconocer ciertas limitaciones.

Mi curiosidad y el deseo de aprender, de conocer, me han traído hasta a Barcelona y aquí he podido mejorar mis habilidades para poder ayudar a los demás. No ha sido siempre un camino fácil. Por suerte he podido levantar siempre la cabeza, gracias a mis recursos personales y a la ayuda que iba pidiendo y afortunadamente recibiendo.

Como muchas personas he tenido que adaptarme continuamente a lo que había en el presente, sin perder nunca la esperanza, el deseo de ir progresando, de poder ayudar a los demás y de sentirme satisfecho conmigo mismo.

En el verano del 2018 el diagnóstico de Esclerosis Múltiple quebró unos fotogramas de la ‘película de mi vida’ que me iba montando para el futuro. El diagnóstico tuvo un grande impacto emocional y psicológico y marcó un antes y un después en muchos ámbitos de mi vida, personal y profesional. En la primavera del 2021 llegó otro, el de una enfermedad intestinal inflamatoria crónica, Colitis Ulcerosa. No me hundí. Volví a levantar cabeza y adelante, a manejarlo cuanto mejor posible.

Puedo hacerlo gracias a mi formación académica, a la psicoterapia que hice mientras que me formaba como psicólogo, a la experiencia profesional (por haber trabajado con personas con enfermedad crónica). Por supuesto también gracias a la especialización en procesos de pérdidas y duelos.

De no haber tenido los recursos personales necesarios o una actitud tal como he comentado antes, ‘mi película‘ habría podido quebrarse del todo, volverse en blanco y negro, con consecuencias nefastas para mi salud emocional, psíquica y también para la salud de mis seres queridos, de mis amigos.

Pensé: “si la vida te da limones, haz limonadas y de las buenas a ser posible”. No se trata de resignación pasiva, sino de aceptación de lo que hay, “con lo que tengo quiero hacer aquello que más quiero y puedo hacer”.

Unos meses después, empecé a afinar mi nivel de observación, desde una nueva perspectiva de paciente/profesional. A estudiar las dificultades con las que tienen que lidiar en el día a día las personas que conviven con una enfermedad crónica, y a veces degenerativa, sus familiares, sus amigos.

Empecé a observar las dinámicas relacionales que se dan en algunas familias, entre parejas, padres e hijos, las consecuencias emocionales que hay que procesar a raíz de las pérdidas que hay que procesar, las adaptaciones que hay que realizar.

A reflexionar sobre posibles intervenciones, pensando en la importancia que tiene la aceptación proactiva para poder seguir construyendo un futuro cercano cuanto más adaptado a los deseos personales y a las circunstancias reales.

Así nació este nuevo proyecto, Vida en Color. Una oportunidad para poder seguir disfrutando de la película que queremos seguir soñando y viviendo como protagonistas, que tenga mucho sentido para nosotros y que sea compatible con la mejor calidad de vida posible.